La reflexión de Gabilondo

Publicado: mayo 2, 2013 en Aitana García Cantos
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Aitana García

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Título: El fin de una época

Autor: Iñaki Gabilondo

Editorial: DeBolsillo

Número de páginas: 174

ISBN: 978-84-9989-124-8

Palabras clave: valores del periodista, Iñaki Gabilondo, opinionitis, civismo, Jiménez Losantos

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El periodista Iñaki Gabilondo presentando su libro

Su olfato periodístico y la sagacidad de sus preguntas pusieron en jaque a más de un político. Y es que como bromea su hermano Ángel Gabilondo, ex ministro de Educación y filósofo: “Gabilondo hablando es un peligro”. Después de 45 años dedicados al periodismo, Iñaki Gabilondo es un referente en la profesión. Su vasta trayectoria profesional comprende desde su paso como director de informativos de TVE en los primeros años de la democracia en España hasta su última etapa como presentador de Noticias Cuatro o del magacín Hoy en CNN+. Sin embargo, donde la presencia de Gabilondo ha tenido más peso ha sido en la radio. Su voz se afincó durante casi veinte años en Hoy por hoy, programa con el que logró un éxito imposible de equiparar  y que convirtió su palabra en autoridad.

 Con “El fin de una época. Sobre el oficio de contar historias”, el periodista expone su reflexión acerca del estado actual de la profesión utilizando llamadas a su experiencia. En estos momentos en los que es preciso levantar armas frente a cualquiera de las amenazas que acechan al periodismo, Gabilondo ofrece al lector su visión particular de la situación con una narración sencilla y que se presta a la cercanía mediante el empleo del “yo”. De esta forma, el periodista desgrana cada uno de los aspectos que se han convertido en lugares comunes, pero no por ello prescindibles, en el discurso que analiza esta disciplina.

La búsqueda de rentabilidad por parte de los monopolios de la comunicación, la cada vez más delgada frontera entre información y publicidad o propaganda, la “opinionitis” que se extiende entre algunos profesionales o el deterioro de ese cuarto poder son algunos de los temas que se abordan en el texto. Sin embargo, una de las cuestiones más alarmantes y que deben inquietar en la profesión es el temor a la pérdida de principios éticos del periodista que en ocasiones se diluyen con aspiraciones más próximas al embolso.

Empleando la anécdota como vía de crítica, el autor explica cómo antes en los trenes había un letrero con la advertencia: “Prohibido escupir bajo multa de una peseta”. Ahora, por supuesto, esos mensajes están obsoletos pues se entiende que en una sociedad civilizada ningún individuo va a cometer semejante grosería. No obstante, extrapolando esta situación al periodismo se observan casos en los que la ética, ya no periodística, sino ciudadana, reflejan una falta de civismo indigna de un individuo.

Eduardo García Serrano es un ejemplo de ello, ya que en 2010, insultó a viva voz en un programa de televisión a la Consellera de Sanitat de Cataluña, Marina Geli. El periodista también ha manifestado su homofobia mediante ataques desmesurados e infundados hacia el escritor Antonio Gala o el político Pedro Zerolo únicamente por su condición sexual. En la misma línea, Jiménez Losantos se alza como el periodista líder en blasfemia y charlatanería. El empleo del improperio y el tonillo con el que desprecia a sus iguales son las señas de identidad que definen a este personaje peligroso en cuyas tretas cayó hasta el mismísimo Gabilondo.

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Jiménez Losantos y García Serrano, dos ejemplos de periodistas faltos de civismo

¿Se podrían considerar a estos últimos periodistas? La respuesta a esta pregunta no tiene cabida. La profesión alberga un variopinto surtido de elementos que poco aprendieron de los valores del periodismo. Como bien expresa Gabilondo, “existen muchos tipos de periodistas, si bien el que yo considero paradigma del ideal es el de una vida entregada a ser testigo”. En base a ello, ya aconsejó Manuel Vicent a los alumnos de la UMH el pasado curso 2011/2012 que el periodista lo es las 24 horas del día, por lo que su profesionalidad debe ser el reflejo de su ética personal.

Más allá de los eternos debates sobre las crisis a las que está sometida la profesión, permanece la esencia del periodista que “tiene fuego” y sobre el que reposa  “el código de la dignidad, el código de la decencia, el código de las buenas costumbres, el código del respeto a los demás”. El sentido de la profesión se desvanecería sin tener presentes estos valores. Gabilondo es un ejemplo de ello.

 Citas:

– “La información está empezando a vivir en una zona fronteriza con la publicidad o con la propaganda, en territorios que están muy deslindados”, p.30

– “Quien es capaz para adiestrarse para la comprensión del mundo en el que vive, puede tratar de participar en él con mayor clarividencia y puntería”, p.31

– “El periodismo debería desarrollarse de acuerdo con unos parámetros intocables”, p.45

– “Este oficio no tiene sentido si no te importa el destinatario”, p.54

– “Si yo fuera profesor de periodismo, pondría a mis alumnos una asignatura llamada “Los demás””, p.59

– “El periodismo está viviendo una verdadera transición de una época a otra, la muerte de un ciclo y el nacimiento de otro”, p.149

– “Los valores esenciales de la profesión deben mantener inalterable su vigencia”, p.159

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