La crudeza tiene dos caras

Publicado: enero 2, 2013 en Grupo 23
Etiquetas:, , , ,

Las brechas de la muy discutida ética periodística se abrieron de nuevo el pasado 5 de diciembre. The New York Post desató la polémica publicando en su portada la imagen del metro a punto de arrollar a un hombre que intentaba subirse al andén. Sin embargo, ahí no quedó la cosa, haciendo gala de su “sensibilidad”, el diario sensacionalista de la industria de Murdoch abrió con este titular: “Condenado. Este hombre está a punto de morir”. Más tarde se supo que el metro no puedo frenar a tiempo y que Ki Suk Han, vecino de Queens  de 58 años, falleció antes de llegar al hospital.

La-polemica-portada-del-New-York-Post-630x704

Portada de The New York Post

Las preguntas que se plantean entorno a la actitud del fotógrafo R. Umar Abbasi son cuanto menos que satíricas: ¿pretendía alertar al conductor con el flash de la cámara? La mofa no tiene cabida y el mejor enfoque de esa realidad resulta bochornoso. No obstante, el poder de decisión final acerca de la publicación recaía sobre el director del Post que guardando a buen recaudo sus escrúpulos formuló sus apuestas en aras de la rentabilidad por un aumento de ventas y una pérdida de humanidad.

En la misma línea de este caso, el tratamiento de la muerte de Muamar Al Gadafi por parte de los medios de comunicación hizo se transformó en una cuestión de principios éticos del periodismo. La que en un principio fue una revolución ejemplar que recibió el apoyo de los organismos internacionales con el fin vencer al criminal que había sometido durante más de cuatro décadas a Libia, adquirió tintes de amoralidad. Obama, presidente de EEUU, se lamentó: «No fue algo agradable… Yo creo que es necesario cierto decoro en el trato de la muerte, incluso de alguien que ha hecho cosas tan terribles».  La responsabilidad sobre la difusión de unas imágenes de barbarie recayó en unos medios que ventilaron la desgracia humana en sus portadas.

La realidad es cruda. El impacto que ciertas imágenes provocan en el espectador queda grabado en su retina. En ocasiones, esta reacción es una pulsión que se limita al instante, y la costumbre inhibe a la conciencia, otras veces, ese primer impacto no se olvida. Omaira Sánchez, una joven de trece años, falleció en la localidad de Armero (Colombia) después de sobrevivir con el agua al cuello durante tres días.

El 13 de noviembre de 1985 el volcán Nevado del Ruiz despertó provocando una catástrofe que desbordó el río en el que resistió Omaira sus últimas 72 horas. Informe Semanal recordó este episodio en 2010 coincidiendo con el veinticinco aniversario de la tragedia de la mano del reportero gráfico de TVE que grabó el desastre, Evaristo Canete. “Estaba haciendo mi trabajo”, explica Canete. Sin embargo, los ojos de esta niña son difíciles de olvidar.

El caso de Omaira Sánchez no tiene comparación con respecto a los anteriores, recibió ayuda y su muerte fue inevitable. Por su parte, The New York Post basó su publicación en el sensacionalismo y en los reportes económicos que les suponía tal portada. El abismo que separa estas informaciones se refleja en la actitud de los periodistas y en el poso dejan en un espectador estremecido.

Armero 25 anos de una tragedia Omayra Sanchez

Intento de rescatar a Omaira Sánchez

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s